miércoles, 27 de diciembre de 2017

Patriarcado

Erasmo escribe:
"Cuando la pantera menosprecia al zorro en comparación con ella, porque su piel(la de la pantera) está tan bellamente abigarrada con tantas manchas de colores, de todo tipo, el zorro responde que es mejor estar decorado así en la mente que en la piel" 
Tomado de:
 Érase una vez el zorro y el erizo. 
Las humanidades y la ciencia en el tercer milenio.
Stephen Jay Gould
 




Mural callejero . Montevideo. URUGUAY.  Fotografía ©julio.viana





Tomado de: La conquista de América. El problema del Otro. Tzvetan Todorov. Ed. Siglo XXI. 2003. Argentina.

         Desde mi ser biológico macho y cultural varón, abordar asuntos de lo femenino, intentar dialogar con el concepto mujer, mirar la violencia de género y sus consecuencias en  daño,violencia  y   muerte, es cuanto menos osado y de seguro que implica decir desde una posición  incómoda. Vano sería  no presumir  que será sospechada de sesgada,  de contaminada por subjetividades varias o tan simple como intento más que suma a tantos, reales o supuestos, de disimular cuando no disculpar  culpas de género, propias o ajenas;   o cosas pensables desde la desconfianza, por demás peores y horrores. Al fin y al cabo todos  miramos con atención e intelecto suspicacia, el punto-puerto desde donde rompe amarras y zarpa el discurso.

          Tales suposiciones en caso de hacerse  ciertas, escapan a mí control, por tanto y  en calma también a mi preocupación. Pienso, desde que estimo  hacer estas reflexiones,  rodear tales pre-juicios y evitar  autocensurarme y menos sin duda culpabilizarme.  No pretende, bien es cierto este texto sentar definiciones citables, ni es  ni lo pretende, ensayo profundo sostenido en investigaciones de largo aliento y  esfuerzo metodológico, deberían y deben por cierto haberlas, pero  no lo serán éstas las mías ,  confesadas  mínimas al  tamaño e importancia de una problemática presente y trágica en el mundo real y cotidiano y cuyo diagnóstico profundo y universal,  aún pobre desde lo académico, debe constituir requisito previo e imprescindible a toda acción y no quedar expuestas  a ser  producto de circunstancias y acomodaticias a las mismas. Eso  advertimos con preocupación ,  señales reductoras de fácil y cómodo manejo,  cierta simplificación monocausal, a la demonización de las relaciones entre  géneros,  a eso y  contra eso pensamos   nuestra simple reflexión .
        
          El abordaje científico no parece ser ni el adecuado ni el suficiente si hacemos foco en la perturbación cultural que lo engendra , la repulsa social y su castigo,  llegan desde las riberas de sociedades que responden vocingleramente a cada  episodio dramático para luego regresar a sus seudos mundos virtuales y el confort convenido con sus  tarjetas plásticas constructoras de tanta fantasía y destructora de tanta solidaridad y humanidad. Advertimos mucho voluntarismo, ciega confianza ingenua en el eslogán   y escasa o nula investigación multidisciplinaria que aproxime desde lo metodológico a sus causas que sin duda deben ser profundas e insertas en fracturas en el tejido cultural que al igual que las causas de los grandes terremotos no se advierten en la superficie, dan poca señales de advertencia y producen espantosas consecuencias, esas si fácilmente cuantificables.
 Algo así me parece que sucede. 

El discurso oficial está plagado - y ahí en la mera cuantificación  se desvanece su energía y se descalifica - de referencias numericas a  eventos de muerte, de denuncias policiales y judiciales, también glorifica soluciones tecnológicas, la nueva y buena magia de nuestra modernidad,  aplicable y aplicada con más difusión mediática que resultados a la prevención  como es el caso de las llamadas “tobilleras”. 

También mediado de mucha política se le concede  a lo aberrante el derecho a nombre propio:  femicidio

Encontramos a la vuelta de cada discurso, mucho de  fascinación positivista aún presente . La cuantificación como medida hábil ,  para el caso medir   la gravedad de lo incuantificable. 






Marcha de Mujeres de negro. Montevideo. URUGUAY


       De comienzo, y no el peor de los errores, se lo instala en el imaginario social como tema novedoso lo cual es total y absolutamente incierto, no es así y reclamamos enmendar la falacia,  a título de mínimo ejemplo , vaya  confesión de parte del conquistador español Diego de Landa, uno de tantos, uno de miles, en la  despiadada conquista de los cuerpos y de las almas de los pueblos residentes y nativos a esta tierra  al momento del contacto  singular episodio que en su  acompañan a la especie humana a través de su corta pero cargada de peripecias desgarradas y crueles de lucha y dominio . 

 O si lo preferimos más próximo en tiempo y espacio trasnscribimos desde un viejo libro policial  :

Fotografia de autor .©julio.viana desde el original .


Enero 22 de 1898 :" Sr.Sub.comisario de la 9a. Sección. Proceda Ud.a la aprehensión del individuo Gregorio Morales que lleva una menor robada, de nacionalidad italiana, 14 años de edad, alta, delgada,complexión débil, color blanco pálida, pelo castaño, ojos castaños, boca regular .Esperando despliegue la mayor actividad posible,dando cuenta del resultado  de sus pesquizas a la mayor brevedad. Lo saluda. Bautista Simón Ayzaguer. Comisario"



Fotografia de autor .©julio.viana desde el original .


La condición de la mujer, sus roles y derechos , su status y posición han acompañado todas y cada una de las circunstancias prehistóricas e históricas desde una sacrificada situación de sometimiento y humillación, y tal situación aunque nos averguence ,atraviesan y se presentan en todas las culturas y en todos los tiempos. Ambos  breves textos expuestos ,igualmente  impersonales, lacónicos y deshumanizados,  que no obstante se identifican en su común dramático y estremecedor,  es mínima prueba de ello. Las entrelíneas y las propias líneas de todo lo histórico acumulado en miles de páginas de archivos lo comprueba rapidamente no  bien se los desempolvan .

       La sociedad conmovida ante cada singular episodio, pronto olvida los sufrimientos de miles y miles de personas , mujeres y hombres . Mirarnos nuestro ombligo, no nos dejará mirar el cuerpo, y el problema hace a la entera cultura de Occidente, por no meternos con el mundo entero donde la mujer ha sido históricamente empobrecida en sus derechos, siempre parte del botín del vencedor de turno. La historia en tal sentido llena sus páginas con horrores que bien sabemos no han conocido de géneros. 

         Buscar desde la salud epistemológica las causas , enfrentar desde la honestidad ,la patología que se esconde detrás de un sinnúmero de variables, muchas  de ellas sin duda alguna con origen en el modelo de duro lucro de un capitalismo ya demasiado salvaje para compadecerse de lo humano, y desde el cual  absolutamente todo puede convertirse en objeto de venta. El patriarcardo ,  no tengo dudas, es al enfoque holístico del tema y problema, nada más que un cómodo de usar concepto vacío de contenido en éstos tiempos, es un chivo expiatorio que sirve para esconder causas mucho más actuales y complejas. Los roles de la mujer y el varón , su construcción en variables culturales de igualdad reconocibles y compatibles con el modelo cultural, que simplemente lo que ha hecho y  hace la Cultura es diseñar soluciones  a problemas de sobrevivencia,  el resinceramiento del sistema para ubicar ambos en los espacios y roles significativos amigables con nuestra condición de naturaleza, con nuestra pertenencia como especie a un Reino, que no es el de divinidad otra que no sea la Naturaleza y dentro de ella , priviligiados , tanteando aún , descubriendo aún,sufriendo aún desde los errores y los horrores,  que hacer con nuestra condición de animales simbólicos. Parecen ser tiempos de abandonar la caverna platónica.

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